Munir Onat es una casa de acogida para niños, y no tan niños, que no tienen padres, o que los tienen, pero estos no pueden mantenerlos. La organización que se encarga de mantener la casa de acogida se encarga también de la asociación de invidentes donde también trabajamos como voluntarios haciendo mosaicos.
Munir onat es una casa vieja de 3 plantas una calle más arriba que nuestra asociación y ciertamente parece que cuanto más nos alejamos del parque que rodean la asociación y nuestros pisos más pobres se vuelven las viviendas. Segun el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el 27.7 por ciento de los menores de 15 años viven por debajo del umbral de la pobreza en Turquia. Esto es especialmente así en el este de Turquía, debido a las migraciones de la población kurda hacia las ciudades. El desempleo es otro problema, pues cuando los padres no pueden encontrar trabajo, mandan a sus hijos a pedir en las calles. Por esta razón hay muchas casa de acogida en Turquía y muchas más que todavía tienen que abrirse.
Ver a un enano de la edad de Pedro y Alonso pidiendo en la entrada de un restaurante ha sido una de las cosas que más me ha impactado desde que estoy en Turquía, aunque no tanto como las calles de Midyat, una ciudad preciosa en el este de Turquía, llenas de niños plantados en las esquinas con pistolas de juguete que parecían reales. Sabíamos que eran de mentira, pero la sensación era como si entráramos en Irak o en la Franja de Gaza y los militares con sus escopetas no midieran más de un metro 30.
El blog no ha muerto, es solo que su dueña es un poco vaga! Un besote!
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